¿Tiene su hijo dificultad para escribir?

¿Su hijo escribe muy mal o muy lento? ¿Tiene dolor severo? ¿Nunca tiene tiempo para escribir su tarea? pero ¿Generalmente tiene buenas calificaciones, pero se resiste a hacer todas las actividades de escritura y colorear?

Se pregunta

Aquí están las 3 señales que alertan a los padres y maestros:

 

 

1. Dolor

Un niño que tiene dolor al escribir es una señal que debe alertar de inmediato a quienes lo rodean. El terapeuta ocupacional evaluará su dolor, por ejemplo con la Escala Visual Analógica del Dolor (muy utilizada por la profesión médica porque es sensible, reproducible y validada). El niño autoevalúa su dolor al principio y luego durante el ejercicio de escritura y localiza el lugar del dolor (dedos, muñeca, antebrazo, etc.).

La rehabilitación tomará en cuenta estos elementos para sugerir minimizar estos dolores para mejorar el rendimiento de escritura del niño.

2. Lentitud

Un niño que presenta lecciones incompletas o que no tiene tiempo para escribir la tarea en la pizarra puede tener una discapacidad para escribir.

La velocidad de escritura no cambia con regularidad: de alrededor de 6,8 palabras por minuto a los 8 años, pasa a 9 palabras a los 9 años y luego a 9,1 palabras a los 10 años.

La aceleración entre el tercer y el cuarto año de primaria, puede hacer que sea difícil para los estudiantes que no pueden seguir el mismo ritmo. Es por eso que muchos estudiantes cuarto ano de primaria consultan a un terapeuta ocupacional.

Las evaluaciones más utilizadas para evaluar la velocidad de escritura de un niño en comparación con la de su grupo de edad es la Escala de evaluación rápida de escritura infantil - BHK [i] en primaria y BHK-Ado [ii] () para estudiantes de segundaria.

 

3. Escritura ilegible

Esta señal es la que suele alertar a los profesores. Evidentemente, hay que distinguir entre una escritura con signos disgráficos y una escritura descuidada por falta de motivación.

Las balanzas calibradas permiten medir la calidad según varios criterios. Cada uno de estos criterios es importante porque puede darnos pistas sobre el origen del trastorno (gestual, visual-espacial o disejecutivo).

¿Qué es la disgrafía?

Su hijo necesita una evaluación de la escritura para determinar el origen y la gravedad de sus dificultades.

Está bien no tener una letra bonita. El problema radica en que si la escritura no está automatizada, es decir, si requiere demasiados recursos de atención, su hijo no podrá concentrarse en su aprendizaje (prestar atención a deletrear, razonar, contar, escuchar al profesor, etc ...)

Entonces, el niño carecerá de atención, se cansará rápidamente y se concentrará en lo oral en lugar de en la escritura.

Por tanto, las evaluaciones son necesarias para:

  • Determinar las causas de las dificultades de su hijo (coordinación, motricidad fina, visuoespacial, dificultades de atención),

  • Establecer una rehabilitación eficaz basada en objetivos concretos y cuantificables (por ejemplo, poder escribir todas las letras del alfabeto de forma legible antes de Navidad) para remediar los trastornos destacados por la evaluación, posiblemente acompañada de actividades adicionales como que la motricidad fina si tiene una deficiencia en esta área.

  • Considerar soluciones para facilitar la escolarización (herramientas informáticas, cuadernos con líneas de colores, etc.) mientras se apoya al equipo docente en la integración de sus adaptaciones.

 

Estos tres ejes deben implementarse de manera conjunta con el niño, su familia y sus maestros .

i] BHK; Hamstra-Bletz y Blöte, 1993

 

[ii] Charles, Soppesla y Albaret, 2004

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