10 consejos para ENSENAR como APRENDER

Mis à jour : sept. 26


¿Cree que lo que más necesita su hijo es aprender a aprender? ¿Para hacer que todo el tiempo dedicado a sus lecciones, su aprendizaje sea más fructífero? ¿Se pregunta qué herramientas podría poner a su disposición para ayudarle a ser más eficaz en su aprendizaje, sus deberes o para preparar sus exámenes? Hélène Peteau, terapeuta ocupacional especializada en problemas de aprendizaje, recomienda 10 herramientas y métodos probados, basados en la investigación de la neurociencia, para optimizar el increíble potencial del cerebro de su hijo! ¡Y enséñarle a aprender!


1. Utiliza el método Pomodoro para llamar la atención.

La atención de los niños (es decir, la capacidad de escuchar y realizar una tarea) varía considerablemente según la edad, la actividad y el entorno. Para un niño de 5-6 años, la duración es de aproximadamente 15-20 minutos. Serían 20-30 minutos para un niño de 7-8 años, luego 25-35 minutos para un niño de 9-10 años, y luego 30-40 minutos para los niños que entran a la escuela.

La técnica del POMODORO ("tomate" en italiano) se basa en el uso de un temporizador como el Time Timer. Sólo tiene que ajustarlo a un tiempo que le parezca realista y eliminar todas las posibles distracciones para que su hijo pueda concentrarse. ¡Entonces dale una recompensa para que descanse y disfrute del descanso! ¡Unas cuantas sesiones de este tipo ayudarán a su hijo a progresar en su trabajo!


2. Ayude a su hijo a ajustar la cantidad de atención necesaria para la tarea en cuestión.

Jean-Philippe Lachaux, neurobiólogo y especialista en atención, utiliza la imagen del potro para cuantificar la atención necesaria para realizar una tarea. Tienes que imaginarte caminando en este potro estimando estas 3 dimensiones antes de empezar una actividad escolar:

· El potro puede ser largo o corto dependiendo de la duración de la actividad.

· Su altura es una medida del nivel del desafío: es alta cuando se prepara para una competición crucial o a nivel del suelo si se trata de un simple ejercicio. Las consecuencias no serán las mismas en caso de caída.

Finalmente, este potro puede ser estrecho o ancho, dependiendo del nivel de atención requerido para equilibrarse en él. Uno puede imaginar que cuanto más difícil sea un ejercicio, más estrecho será.

Permitir que el niño entienda este concepto antes de comenzar el ejercicio es una buena manera de enseñarle a medir el esfuerzo de atención necesario, como un esquiador antes de bajar una pista de esquí alpino. Debe preparar el terreno: conocer la longitud de la pendiente, su nivel de dificultad indicado por los marcadores de color y su condición física, para asegurar el éxito de este descenso. Esto es aún más importante para los niños con problemas de aprendizaje, ya que a menudo tienden a desarrollar ansiedad de desempeño al sobrestimar el nivel de dificultad del ejercicio.


3. Empieza con la tarea más difícil

Afronta lo que te resulte más difícil o lo que menos te guste primero, cuando tengas una mayor capacidad de atención.


4. Memorizar a largo plazo con "repetición espaciada"!

La técnica de memorización llamada "repetición espaciada" es propuesta por Barbara Oakley, profesora de la Universidad de Oakland y McMaster. Consiste en memorizar con repetición espaciada. Implica, por ejemplo, repetir una nueva palabra durante varios días.

Como se muestra en el siguiente gráfico, si la información se ve sólo una vez, no se imprimirá en el cerebro. Si se revisa un día, una semana, luego un mes y un semestre después, quedará permanentemente impreso en la memoria a largo plazo.


5. ¡Usa analogías!

La analogía nos permite transformar el conocimiento abstracto en una imagen visual concreta en la que podemos proyectarnos.

Por ejemplo, explico a los padres que su hijo con disgrafía hace dos cosas al escribir (con la letra) un dictado y tiene que prestar atención a la ortografía. Su situación es comparable a la nuestra si tenemos que conducir a Londres por primera vez (así que a la izquierda) y al mismo tiempo tenemos que mantener una conversación con nuestro jefe!


6. ¡Anime a su hijo a jugar a ser maestro!

Explicar la lección que estás aprendiendo o discutir ideas estimula el proceso creativo. Esto le permite hacerse una amplia gama de preguntas y buscar posibles soluciones. La capacidad de explicar a los demás (compañeros, padres) es la última fase del proceso de aprendizaje y significa que se ha dominado el tema. Como dice Nicolas Boileau: "lo que está bien concebido está claramente establecido".


7. Solicite los 3 VAK para permitir el aprendizaje multimodal.

Según Luc Rousseau y Jeanne Brabant-Beaulieu, los "estilos de aprendizaje" llamados VAK (visual, auditivo y movil) son una creencia de que el cerebro se desarrolla en una modalidad sensorial dominante. Esta creencia es científicamente infundada. Las áreas visuales, auditivas y al través del movimiento del cerebro están hiperconectadas. Por ejemplo, si necesitamos aprender una nueva palabra del vocabulario, además de escucharla, la codificamos más profundamente leyéndola, escribiéndola y pidiendo a nuestro cerebro que fotografíe su imagen. Esta transferencia intermodal asegura un procesamiento óptimo del aprendizaje.



8. Anticipar y luchar contra la postergación

¡Al igual que en una competición deportiva, no lo haces el día anterior! La postergación es una actitud de evasión: tan pronto como pensamos en algo que no nos gusta particularmente, se activan las áreas del cerebro asociadas con el dolor. Entonces posponemos la abrumadora tarea y limitamos nuestra atención a algo más agradable. Esto nos hace sentir mejor, al menos temporalmente. Para luchar contra la postergación, es importante definir los diferentes pasos (o mini-misiones) para lograr el objetivo. Procediendo paso a paso, una mini misión tras otra, con el método Pomodoro, avanzamos serenamente en el proceso de aprendizaje como lo hacemos para un entrenamiento deportivo.


9. ¡Duerme lo suficiente!

El sueño tiene varias acciones en el cerebro. En primer lugar, juega un papel esencial en el proceso de memoria y aprendizaje. Pone en orden las ideas, borra los recuerdos triviales y refuerza los importantes, y tiene una tremenda capacidad para resolver problemas difíciles. En segundo lugar, la atención se desactiva durante el sueño, permitiendo que otras áreas del cerebro se comuniquen entre sí y consolidando las conexiones neuronales que son esenciales para nuestro aprendizaje.

Finalmente, estar despierto produce toxinas en el cerebro. Mientras duermen, las células cerebrales se encogen, liberando espacio entre ellas para deshacerse de las toxinas. El cerebro se limpia y se mantiene sano. Estas 3 acciones combinadas cuando dormimos, permiten recompensar los esfuerzos de un día de estudio!


10. Integrar las actividades físicas en el proceso de aprendizaje.

Ahora sabemos que la actividad física promueve el aprendizaje, especialmente porque desencadena la secreción de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). Esta proteína estimula el desarrollo de nuevas neuronas y preserva las existentes, especialmente en el hipocampo. Sería así un "fertilizante cerebral milagroso" según John Ratey, profesor de psiquiatría en Harvard. Dígase a sí mismo que cada vez que su hijo va a su clase de atletismo o de baile, asimila sus lecciones del día.


Soy Helene Peteau, tearapeuta ocupacional y profesora de frances. Si tu hijo tiene problemas de aprendisaje, ¡Contáctame!



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